Filomena practicaba esgrima con su maestro, entre idas y venidas, como solía ser, su maestro le sacaba ventajas, un poco porque era más hábil, otro poco porque su contextura física lo ayudaba, y otro poco por sus conocimientos… pero más que nada por embustero.
Filomena sabía que su maestro más de una vez le hacia trampa, pero ella, evitaba caer en eso. Su maestro la persuadía, la enfrentaba, la buscaba para que caiga en alguna de sus trampas, él le había contado a Filomena cual era su punto débil, pero Filo no quería usar ese conocimiento, sería como hacer trampa, al otro se lo vence de igual a igual, o eso creía ella.
Mientras Filomena seguía luchando su maestro la apuraba para que cayera en la trampa, pero Filo firme a su convicción, no usaba aquel recurso, último, de dar contra el punto débil de su maestro.
Al final de la pelea, Filomena perdía, al cabo de intentar, varias veces, su maestro le dijo
- Filo nunca me ganas, y ya sos avanzada en el esgrima .(provocándola)
- No te gano porque me haces trampa, pero no te preocupes, me sirve para practicar.
- Te equivocas Filo, el hecho de que no hagas trampa, que seas capaz de perder antes de usar el punto débil del otro para ganar, eso ya es una victoria. El arte con las espadas, no es sólo de astucia. Es más bien de nobleza.