_ LADY FILOMENITAY DE GEORGELOTT _

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jueves 4 de febrero de 2010

Filomena y las trampas


Filomena practicaba esgrima con su maestro, entre idas y venidas, como solía ser, su maestro le sacaba ventajas, un poco porque era más hábil, otro poco porque su contextura física lo ayudaba, y otro poco por sus conocimientos… pero más que nada por embustero.

Filomena sabía que su maestro más de una vez le hacia trampa, pero ella, evitaba caer en eso. Su maestro la persuadía, la enfrentaba, la buscaba para que caiga en alguna de sus trampas, él le había contado a Filomena cual era su punto débil, pero Filo no quería usar ese conocimiento, sería como hacer trampa, al otro se lo vence de igual a igual, o eso creía ella.

Mientras Filomena seguía luchando su maestro la apuraba para que cayera en la trampa, pero Filo firme a su convicción, no usaba aquel recurso, último, de dar contra el punto débil de su maestro.

Al final de la pelea, Filomena perdía, al cabo de intentar, varias veces, su maestro le dijo

- Filo nunca me ganas, y ya sos avanzada en el esgrima .(provocándola)

- No te gano porque me haces trampa, pero no te preocupes, me sirve para practicar.

- Te equivocas Filo, el hecho de que no hagas trampa, que seas capaz de perder antes de usar el punto débil del otro para ganar, eso ya es una victoria. El arte con las espadas, no es sólo de astucia. Es más bien de nobleza.

miércoles 3 de febrero de 2010

FILOMENA Y LOS GATOS

"el gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía"


. Abu en la puerta hay unos gatos.. no sé por qué, pero siempre están ahí en las noches..

. Y qué pasa Filo?

. No me gustan nada los gatos…

. No van a hacerte nada, en el antiguo Egipto se creía que los gatos eran los protectores de las puertas, sabías?

. Y acá para qué están?

- Deben estar cuidando a alguna princesa… (dijo Pedro con sonrisa cómplice)

Filomena se rió con el piropo de su abuelo, salió a la puerta y alimentó a los gatos, tal vez aquella historia del antiguo Egipto sólo fuera mentiras de su abuelo, pero estaba bien, así Filomena aprendió a respetar a los gatos, gatos que siempre la seguían a pesar de su desprecio por ellos.

martes 2 de febrero de 2010

Filomena y la venda

Yo que fui reina de Egipto y en leche de cabra solía bañarme,
Yo que he emigrado a la luna y bailado desnuda en medio de Plutón.
Yo que he sido Dulcinea y los trovadores solían cantarme,
Que te ofrecí la manzana y en una semana te di el corazón.
Yo, que bordé una bandera en Granada,
Yo, que besé a Peter Pan, en el balcón...

Mira cómo tiemblo dentro de tu abrazo
y húmedo de vos a la intemperie
me derribo y pierdo todo lo ganado
tan pequeño voy de mi canción... a tu beso.

(MIRA COMO TIEMBLO-fede comín & elena bugido)


- Qué haces Filo? Con toda esa venda en la cabeza!! Te lastimaste?

- Noo! Porque no quiero hacerlo me vendo los ojos!!

- Ah, y para qué?

- Para no ver, Blondie, para qué va a ser…

- Qué no queres ver?

- El oso ese, el que está en el primer estante.

- Si, lo veo, está en la naturaleza de la mujer enternecerse con un peluche… qué tiene Filo..

- No! Este esta embrujado!!! Si lo miras, queres olerlo, si lo oles, queres tocarlo, a medida que más te le acercas más te tienta. Está maldito! Mata de a poco, como si su perfume envenenaría, es todo un maleficio sólo con mirarlo. Puf, para que decirte más.

Filomena siguió vendándose los ojos, hasta que el osito desapareciera. O por lo menos, fuerá invisible a sus ojos.

lunes 1 de febrero de 2010

Filomena & el camino.

(Fragilidad-I.Serrano)

Todo es frágil:
tu costumbre de amarme,
mi fe,
el silencio y la vida que duerme
en un vagón de tren.
Tu contrato fugaz,
la memoria,
este hilo de voz,
las quimeras que surcan estrechos
y este corazón
que persigue tu rastro
en la alfombra de la habitación….
No es tan frágil
el trueno del fúsil,
el temor
a perderme tus dulces mañanas,
tanto dolor.
La memoria del banco,
el aroma de aceite en el mar,
las fronteras de acero para hombres,
humo para el capital
que regula espejismos
y ordena tu necesidad.

Es tan frágil el abrazo del mundo y su paz,
la promesa desde la tribuna
y su empeño por perdurar.
Soberbio y resistente
es el grito del miedo anunciando el final
y la noche que escupen al cielo
tantas chimeneas,
los disparos de nieve,
el rugido de las bayonetas.


Filomena no odia la ciudad, es que a veces simplemente la sufre. Son días en lo que los micros evitan las calles con adoquín, la luna le hace burla desde el cielo, las multitudes son de desconocidos y los balcones se quedan sin flores.

La noche le llega antes, antes de que de su último pestañeo el sol, y los enamorados se disipan en lo oscuro, en las plazas parece una madrugada de invierno, los taxis muerden a los perros, y los edificios son barras de acero herméticamente selladas.

Filomena siente el peso del aire, o el pecho, o las dos cosas al unísono.

Entonces, todas las vueltas son vueltas del trabajo, y mientras viaja espera que al llegar a la parada alguien más se baje con ella, sabe que esas pocas cuadras que camina hasta llegar a su casa se le vuelven eternas, lúgubres, macabras; la persiguen viejos fantasmas, le aúllan los cordones de las veredas en los pies, y las motos que pasan cerca le ladran aturdiéndola.

Podría dejarse vencer, agazaparse, pegar un grito agudo y estruendoso como quien enciende una sirena ensordecedora… lo piensa, dos segundos, otros tres, la angustia, el miedo, los fantasmas que tienen las ciudades, los que fabrican los televisores, piensa. El viento, el viento que las saca del camino tantas veces. Entonces a Filomena que no le gusta llorar respira profundo y sigue, cabeza en alto, agudizando sentidos, y preparando las garras. Pone el miedo a su servicio y lo guarda como herramienta, para estar siempre alerta.

Y de eso se trata, de abrirse caminos, donde solo había trampas.


Quizá no sea tan frágil
tu costumbre de amarme,
mi fe,
tu voz y tu memoria.
¿Sabes?, quizá me equivoqué.
Quizá no sea indestructible
el trueno del fusil, tanto dolor,
la burbuja que encierra este grito
y este temor
a saberme perdido,
a perderte y perder la razón.

Y no se quedará inmóvil al borde del camino
y hará futuro su fuerte fragilidad.

sábado 23 de enero de 2010

Filomena & la pitonisa..

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor...
que al mundo nada le importa
Yira...Yira...

Filomena acompañó a Blondie a ver a una pitonisa, no cría ni una palabra de lo que decían, de hecho, Filo, ya casi ni creía en el amor (el conyugal claro), entonces se le dio por hacer una pregunta capciosa quizá…

- tengo una mochila, que está llena de algo que me saca llagas en la piel, me pesa, no me deja respirar, y a veces me tumba al suelo…

- una mochila de dolor… como si fuese un manojo de piedras pesadas y que al sol le ha dado por calentar muchísimo.

- si fuera eso… dónde puedo cambiarla? …Cómo me deshago de ella?

- Paso a paso Filo, piedra a piedra, irás dejando huellas, y al mirar hacia atrás verás lo construido, un hermoso camino, que antes eran solo piedras que te causaban dolor… serán huellas, aprendizajes, y marcas del andar.

Filomena no se fue de aquella tienda pagana creyendo más que antes, pero si se sintió aliviada comprendiendo que el dolor es una escuela, sino no sirve de nada dolerlo. Quizá cuando deje la última piedra vuelva a creer en algo. Por lo menos, ya sabía que tenía que abrir la mochila a cada paso para dejar algo, para deshacerse de ese algo, a fuerza de seguir, ascendiendo a alguna cima que le diera perspectivas nuevas de nuevos caminos…



http://www.youtube.com/watch?v=2RU2SMiT3S8

FILOMENA Y LA FORTALEZA

“a ti que te lo montas

de niña tonta en medio de una orgía…

a ti que me has ganado

con un naipe marcado la partida…

A ti que has detenido con un beso el reloj,

a ti que me enfermas,

a ti que eres mi envenenada medicina...

a ti que te diviertes jugando con la muerte al escondite.

a ti que has dirigido

la flecha de Cupido a mi costado”

Joaquín Sabina.




Era de noche, la luz era tenue, y Filomena jugaba con un mazo de naipes, que apilaba cuidadosamente, hasta que su perro se le acercaba, sin demasiado alboroto, le respiraba en la oreja. Tal era el efecto que causaba en Filo su aliento cerca que el castillo de naipes se le volaba como si abrieran todas las ventanas. Después de muchos intentos, Blondie se acercó hasta ella…

- Qué haces Filo… construís una fortaleza?

- Si… Construyo esto una y otra vez! Y viene él y me lo tira.. una y otra vez, me derrumba todo!

- sopla muy fuerte?

- No, Blondie, le basta con respirar cerca de mi.

martes 12 de enero de 2010

Filomena y la verita..

Para descartar esta sensacion de perderlo todo.

Para analizar por donde seguir y elegir el modo.

Victor Heredia.



Filomena entró a la tienda más vieja de aquel poblado. Detrás de unas cortinas apareció el gurú entre humo y vahos, el aroma a inciensos la hacia toser, pero Filo no perdía de vista a aquel viejito simpático, con rasgo oriental y pelo largo, larguísimo, y blanco, igual que en los cuentos… pensó antes de preguntarle:

- quiero que me venda “esa verdad” que nunca está en vidriera.

- Cómo? Y qué haría una niña tan chica con “tal verdad”? NO! NO! No sabrías que hacer con la verdad…

Entonces los ojos de Filo se llenaron de brillo, de esperanza y soñó, soñó otro mundo, otra vida, y cargada de emociones le dijo con una voz temblorosa:

- Si, la llevaría como bandera! A donde fuera, como estandarte… para qué otra cosa sirven las verdades? Ah, si, la usaría para el bien, y redimiría a la gente que sufre en todos los rincones del mundo. Yo que sé…

- Es demasiada pesada, te cansarías…

- Quizá pueda llevarla dobladita en los bolsillos por un tiempo, o comprarme una valijita para llevarla.

- “esta verdad” no entraría ni en el bolsillo de Goliat ni en el sombrero de Sócrates…

- Bueno, la cargaré en la espalda, si hace falta… me la vende o no?

- Cuando tengas la espalda encorvada y llena de yagas, cuando el peso no te deje mirar para el cielo, ni levantar los brazos, cuando estés cansada y sin aliento, vas a desear no tener esta verdad, vas a desear nunca haberla comprado.

- Aun deseando no tenerla, aun sofocada por su peso, de rodillas, la elegiría mil veces. Y novecientas noventa y nueve veces más, sólo basta una vez para comprobar su necesidad y urgencia.

El mercader le dio la verdad a Filomena, porque la verdad no la consiguen los que tiene fuerza de llevarla sino los que quieren encontrarla. Y ahí anda ella, con su verdad a cuestas, aunque le marque la piel hasta sangrar, aunque la obligue a frenar el paso, aunque le escupan sobre ella, aunque la pisoteen o prendan fuego, como se suele hacer con algunas banderas, Filo sigue exponiendo su verdad, porque sólo expuesta la verdad cobra su esencia.

Y sólo el tiempo dirá que tan cierta era.

(Porque de apostar a una verdad va la vida).